Qué esperar de la cobertura fotográfica el día de tu boda
Si nunca contrataste un fotógrafo de bodas, es normal no saber bien cómo va a ser el día con alguien registrando todo. Acá te cuento cómo trabajo, paso a paso, para que sepas qué esperar.
Los preparativos
Arranco desde el inicio: antes de coordinar el día, siempre pregunto lo mismo — a qué hora va el primero, maquillaje o peinado? Ahí voy a estar, unos minutos antes.
Los preparativos suelen llevar dos o tres horas, a veces más si se arreglan varias amigas o familiares juntas. Cuantas más personas hay dando vueltas, mejor para las fotos — se generan situaciones espontáneas todo el tiempo, y vos vas a estar rodeada de tus seres queridos, no posando sola frente a una cámara.
Lo ideal es que estés lista unos 20 minutos antes de salir. En ese momento parto hacia la siguiente locación (iglesia o salón) para llegar con tiempo y estar listo cuando llegues.
Y si hay un segundo fotógrafo, ahí se nota la diferencia: mientras vos estás en los preparativos, él está con el novio — que en general no hace mucho más que estar de joda con los amigos hasta los últimos 20 minutos.

La ceremonia
En la iglesia trato de registrar todo lo que va pasando, sin cortes. Es otro de los momentos donde un segundo fotógrafo suma — hay ángulos y reacciones que pasan una sola vez, y con dos cámaras se amplifica ese registro. Más todavía teniendo en cuenta que a veces hay restricciones, por respeto a la ceremonia — aunque solemos llegar bastante cerca del límite.

La llegada al salón
De ahí vamos al salón — a veces ahí mismo se hace también la ceremonia civil. Registro los detalles de ambientación, catering, todo lo que armaron para ese día y que se ve una sola vez, recién montado. En este momento también aprovechamos para las fotos de grupo, ya sea en un living o simplemente parados con la fiesta de fondo.


La fiesta
El grueso de la cobertura pasa acá: baile, banda o espectáculos si los hay, y los momentos programados como el corte de torta. Toda la locura — bailes vergonzosos, descorches épicos, tirar al novio entre amigos tratando de que llegue al techo, cotillón alucinante, lo que se dé.
También puede ser que en algún momento te pidamos un par de minutos para alguna foto puntual que nos parezca que tiene que estar.
Cubrimos todo hasta el final — hasta que prenden las luces.

